Tras pequeños papeles a finales de los 70, el despegue como actor de Mickey Rourke comenzó de la mano de Francis Ford Coppola, allá por 1983, con "La ley de la calle". A partir de ese momento, Mickey se convirtió en un icono cinematográfico de los 80, con papeles en películas altamente exitosas como "Manhattan Sur", "9 semanas y media" o "El corazón del ángel", el inquietante film de Alan Parker.
Finalizando la década, su carrera fílmica empezó a declinar con proyectos deleznables como "Orquídea salvaje", y su borrachera de éxito le inclinó a intentar conseguir ser aquello que siempre quiso ser: boxeador. A mediados de los 90, se retiró del cuadrilátero sin muchó éxito y con muchos problemas físicos (tras una alucinógena visita al programa de Manolo Escobar, "Goles son amores", en 1993), y retomó su carrera fílmica con proyectos de muy baja calidad, colaborando incluso en 2001 en un triste video del tóxico Enrique Iglesias.
En 2005 su carrera empezó a levantar cabeza gracias a su papel como Marv en "Sin City" de Robert Rodriguez y Frank Miller, magnífica adaptación del cómic del segundo.
Y en 2008 llegó uno de esos papeles por los cuales miles de actores matarían: "The wrestler" (aquí titulada "El luchador"), film dirigido por Darren Aronofsky (director también de "El cisne negro"). Este emocionante film trata sobre la historia de un luchador de wrestler de edad avanzada, y que apenas subsiste viviendo de la actividad que le dió fama y riqueza en la década de los 80. El enfoque del director es realmente lúgubre y desesperanzado, con los personajes anacrónicos de Mickey y de Marisa Tomei (espléndida también), y el film supuso una entrega total para Rourke, tanto interpretativa como, sobre todo, física.
La película es una maravilla, y a pesar de su tono sombrío, su final (que no relataré aquí, por supuesto), es muy esperanzador y sobre todo, emocionante. La banda sonora es altamente recomendable, situándonos en la época de éxito del personaje de Rourke (el luchador Randy "The Ram" Robison), los 80, con grandes temas heavys a cargo de Quiet Riot, Ratt, Accept, Scorpions, Slaughter o Cinderella, que se completan con el corte que compuso Bruce Springsteen para el film, este sobresaliente "The wrestler", que podéis escuchar aquí y que se amolda como guante al espíriu del film.
Las injusticias de los Oscar se hizo palpable de nuevo con este film, la canción de Springsteen no fue ni nominada (ganó el Globo de Oro), y fueron nominados tanto Rourke como Tomei, perdiendo ambos (en especial Mickey) de forma realmente injusta. A pesar de que también ganó el Globo de Oro, el Oscar lo perdió con Sean Penn (un maravilloso actor, por supuesto), tal vez por el típico conservadurismo de Hollywood que prefirió votar por alguien menos arriesgado como Penn que por un verdadero "outlaw" como Rourke.
Lamentablemente, la carrera de Rourke se ha quedado algo estancada tras este espectacular trabajo, esperemos que repunte en breve, por que es un magnífico actor del cual Hollywood, no debería prescindir.
Sea como fuere, este film es uno de los más especiales de los últimos años, y os recomiendo fervientemente su visión, si queréis emocionaros con un impresionante guión, un dirección contenida, y unas magníficas interpretaciones, que vienen de la mano de un buen puñado de grandes canciones, como en esa impagable escena final donde reina el personaje principal del film con la eterna "Sweet child o´mine" de Guns´n´Roses de fondo.