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June 01, 2009 10:13 AM PDT
Como cada vez acudo a un concierto de este caballero (y sólo son 3) me encuentro casi sin las palabras adecuadas para hacer una crónica objetiva de este evento, en este caso, en el escenario principal del Primavera Sound.
Pasan los días y siempre me ocurre lo mismo, repito el concierto en mi cabeza, y siempre llego a la misma conclusión con este canadiense universal: este ha sido uno (otro más) de los conciertos de mi vida.
The Jayhawks calentaron el ambiente a una hora (las 7 de la tarde) y con un duración inadecuada (1 corta hora) para una banda tan grande como ellos. A pesar de todo, inclusive el sonido no idóneo, ver a Mark Olson y Gary Louris & company sobre un escenario no tiene precio, y sonaron temas tan entrañables como "Settled down like rain", "Waiting for the sun", "I´d run away", "Red´s song" o "Miss Williams guitar".
Los momentos álgidos, como no, en temas tan sobrenaturales como "Two hearts" o la infinita "Blue", ¿la mejor canción que existe? Pues probablemente. La banda estuvo perfecta, Gary Louris impecable y Mark Olson entregado y comunicativo como siempre. A ver si se deciden a grabar un nuevo disco juntos, que ya toca.
Tras ellos, una larga espera de hora y media, y todo preparado para ver al de Winnipeg.
Su presencia en el escenario se celebró con un júbilo inigualable por parte de todos los presentes. Todo comenzó rápido sin presentaciones, sin grandes movimientos, Neil llegó cogió su guitarra y comenzó a tocar el riff de "Mansion on the hill". Jamás pensé que empezaría un show con ella, pero esto sólo fué el calentamiento para que nos vino después: "Hey hey, my my (into the black)" hizo que los pocos dubitativos se entregaran al canadiense y los suyos, y después "Are you ready for the country?" con Young a las teclas, sólo hizo que seguir la fiesta junto con una magnífica "Everybody knows this is nowhere". Personalmente me gustan mucho más estos temas que con los que empezó otros shows de la otra gira ("Mr. Soul" o "I´ve been waiting for you"), y tanto a Young como al resto se les ve rejuvenecidos y con mucho entusiasmo (no obstante comenzaban una nueva gira europea en este show): Ben Keith con 10 años menos, Rick Rosas moviéndose mucho para lo que es él, Peggy y Anthony Crawford entregados a sus labores secundarias, y el batería Chad Cromwell más certero que nunca. Esta banda está más compenetrada, se ve mejor con Young que nunca en sus casi 2 años de continuas giras.
A todo esto siguió una eléctrica y acertada "Pocahontas", y mis ojos comenzaban a ponerse llorosos. Tras ella una correctísima "Spirit road" y después otro de los momentos álgidos de la noche: "Cortez the killer". Al fin escuchaba en vivo uno de mis temas favoritos de Neil, y ¿qué puedo decir? Sonó perfecta, envolvente, ese solo... ¡ese solo! Y ese grito de "What a killer!" Impresionante, las lágrimas se asoman por segunda vez.
"Cinnamon girl" siguió la racha con 30000 almas cantando la canción, después la cercana y casi intima "Mother earth" dió paso a la previsible parte acústica. No por previsible, fué menos emocionante: "The needle and the damage done" dió paso a una inesperada (al menos para el que suscribe) "Unknown legend" y lo siento, esta, y sin ser de mis canciones favoritas, hizo que rompiera a llorar. Era feliz, me encontraba en un estado de gozo en que pocas veces las personas se encuentran a lo largo de su vida, que ejecución perfecta, que coros, que sentimiento...puffff
Tras ella, "Heart of gold" y "Old man", maravillosas, inapelables, en especial la segunda, esta sí, una de las mejores canciones que he podido escuchar en mi vida.
Volvemos a la guitarra eléctrica y nos llega nada menos que "Down by the river", después el magnífico boogie-rock "Get behind the wheel" y el gran colofón, una impresionante "Rocking in the free world", cantada por todos y cada uno de los asistentes.
Retirada de la banda, y después el único (y corto) bis, "A day in the life" de los Beatles. Otro maravilloso concierto. Otra batalla ganada por el huraño genio. Como los romanos, llegó, vió y venció. Sin artificios, sólo con música real y aptitud y actitud inapelables.
La duración del show fué de 1 hora y 40 minutos (que no os engañen con más tiempo, ese fué el tiempo que duró el show), según diferentes rumores, limitado por la organización del festival (suena ridículo pero no lo descarto). Y sólo me quedó una espinita clavada. Allí en lo alto, estaba el ave colgado con las teclas que usan Neil y los suyos para interpretar "Like a hurricane", desde hace años, pero no sonó. Quitando ese pequeño detalle (totalmente egoísta y sin fundamento después de lo que vimos), decir que fué otra noche mágica que no se me olvidará nunca.
Como ocurrió tras mis conciertos de 2001 y el del año pasado, tras la presencia de Young en el escenario, ya no queda nada. Todo lo que pueda ocurrir en el festival es irrelevante y totalmente despreciable, condenado a la más dura de las indeferencias.
Por último, me gustaría dar las gracias a la gente que se reunió, tanto colaboradores como meros lectores de la magnífica página, http://enlaplayadeneil.blogspot.com/, (la foto que ilumina esta entrada procede de alli, y os recomiendo fervientemente su visita periódica) con los que me sentí como si estuviera con amigos de toda la vida: Antonio de Algeciras, Pepe de Canarias, Isabel y su hijo Darío de Mallorca, Carlos de Zaragoza, Pepe, Angels y Jordi de Barcelona, Debbie de New York, y tantos otros cuyo nombre no recuerdo (¡lo siento!), que me hicieron en mayor o menor medida, sentirme como en mi casa, arropado por la mejor gente en la mejor de las ocasiones. A todos... ¡Muchas gracias y keep on rocking!
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