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May 20, 2009 02:43 AM PDT
Llevo casi 20 años viendo conciertos en vivo, tanto en salas pequeñas, de medio aforo, estadios o en macrofestivales. Vamos, lo que muchos de los que leereis estas frases habréis hecho, nada especial. Pues creo que en ese tiempo, jamás he podido presenciar el inigualable sonido de una voz como la de Mike Farris sobre las tablas.
Ayer en la sala Moby Dick, pudimos ver la otra faceta de este enorme músico. Si bien el pasado sábado en el Azkena vimos a un pletórico Farris arropado por su impresionante banda, interpretando los temas de su magnífico "Salvation in lights", y metiéndose al público del festival en su bolsillo por su voz, por su entrega, por su emoción y por su sonido sobrenatural, anoche pudimos ver un concierto acústico de este hombre en solitario, y... ¿qué puedo decir?. Pues poco, muy poco que haga justicia a lo que hace este señor sobre un escenario.
Anoche no sólo sonaron de forma más intimista temas de su disco religioso (con la inestimable colaboración en forma de coros del público en temas como "Sit down servant"), si no que cayeron temas de su etapa con los Screaming Cheetah Wheelies ("Gypsy lullaby", "You are"), versiones de clásicos atemporales llevados a su terreno (una maravillosa "Southern accents" de Tom Petty, o el clásico "Green green grass of home"), e incluso temas de su primer álbum en solitario.
Mike Farris estuvo de nuevo comunicativo, cercano, con un muy buen humor, hablador, sonriente... Nos habló de los años que lleva alejado del alcohol, de su mujer, se emocionó en la interpretación del tema dedicado a esa pequeña que se llevó el cáncer, e incluso fantaseó con la idea de venirse a vivir a España por que no tenemos tornados, huracanes y demás de fenómenos metereológicos que arrasan el sur estadounidense.
Pero lo que inundó todos nuestros corazones y almas anoche fué SU VOZ. El señor Farris HA NACIDO PARA CANTAR, y puede cantar, lo que le de la gana, aboslutamente lo que quiera.
Y es una de las personas que he visto que canta más con EL CORAZON en mi vida, se emociona con ellos, los vive, los SIENTE.
Para celebrar esta gira inolvidable, aquí tenéis el tema con el que suele acabar los conciertos con su banda, the Roseland Rhythm Revue, "I'm Gonna Get There", un tema perfecto para celebrar una experiencia única.
No sé si existirá Dios, pero si es así, su voz sonará como la de Mike Farris, eso sin ningún genero de dudas.
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